Jamón de Teruel DOP
La primera Denominación de Origen de jamón de España

Un jamón con nombre y territorio
En 1984, el Jamón de Teruel se convirtió en la primera Denominación de Origen de jamón de España, y hoy sigue siendo la única de cerdo de capa blanca. Desde 1997 figura además en el registro europeo de Denominaciones de Origen Protegidas.
Todo el proceso se queda en la provincia de Teruel: los cerdos nacen, se crían y se sacrifican aquí, y los jamones se curan en secaderos situados por encima de los 800 metros de altitud. El Consejo Regulador supervisa cada etapa, de la granja a la etiqueta, y solo las piezas que superan todos sus controles pueden llevar el nombre de Teruel.
Lo que exige la Denominación
- Cruce con Duroc: el padre es siempre de raza Duroc; la madre, Landrace, Large White o un cruce de ambas. De ahí la grasa infiltrada y la jugosidad de la carne.
- Alimentación a base de cereal: como mínimo, la mitad del pienso es cereal procedente de Teruel o de las provincias vecinas.
- Cerdos criados sin prisa, con más peso y más grasa que un cerdo blanco convencional, lo que permite curaciones largas.
- La sal justa: el frío seco de la altura permite curar con muy poca sal. El resultado es un jamón de sabor suave, casi dulce.
- Al menos 14 meses de curación y un peso mínimo de 7 kg por pieza.

Cómo reconocer un auténtico Jamón de Teruel
No todo el jamón curado en Teruel es Jamón de Teruel DOP. Estas son las señales que lo garantizan:
- La estrella de ocho puntas con la palabra Teruel, marcada a fuego en la piel.
- La vitola numerada del Consejo Regulador, precintada alrededor de la pezuña.
- La pezuña: la pieza entera siempre la conserva. Al jamón que no supera algún control se le corta la pata y pierde la Denominación.
- La contraetiqueta numerada en el jamón deshuesado, troceado o loncheado.
Además, cada pieza lleva un código de trazabilidad que permite conocer su recorrido, hasta la granja de la que procede.
Nuestro Jamón de Teruel DOP
Lo elaboramos y curamos íntegramente en nuestro secadero de Monreal del Campo, a 940 metros de altitud, en pleno “Triángulo del frío”. Tras el salado y el asentamiento en cámaras, el jamón pasa al secadero natural y se cura al ritmo de las estaciones: el invierno lo seca despacio y con poca sal, y el calor del verano hace que la grasa se funda con el magro.
Por eso vamos más allá de lo que pide la Denominación: nuestras piezas curan un mínimo de 20 meses. Las presentamos con nuestra marca Sierra Lindón.
Nuestra labor ha sido reconocida con dos premios del Concurso Nacional de Calidad celebrado en Calamocha (Teruel), en 1999 y 2002.
El frío como ingrediente. En Teruel el frío llega cada año un poco más tarde, pero siempre llega. Gracias a él curamos despacio y con la sal justa.